Si en tu casa todo pasa por el Wi‑Fi —teletrabajo, streaming 4K/8K, gaming o domótica y hogar conectado—, la siguiente evolución importa y mucho. Wi‑Fi 7 no es un pequeño salto: es la primera versión que de verdad se acerca al rendimiento de una conexión por cable, con menos esperas, menos cortes y más margen cuando hay decenas de dispositivos peleando por el aire. Más allá de los titulares, el nuevo estándar 802.11be EHT llega con cambios profundos: canales el doble de anchos, modulación más eficiente, funcionamiento multienlace (MLO) y mejoras de eficiencia que reducen la latencia y exprimen las tres bandas (2,4, 5 y 6 GHz). A continuación te contamos, con detalle y en castellano de la calle, qué aporta, cómo funciona y por qué puede ser lo mejor para tu casa. Qué es Wi‑Fi 7 Wi‑Fi 7 es el nombre comercial del estándar IEEE 802.11be (Extremely High Throughput, EHT). Su objetivo es elevar claramente la velocidad, la capacidad y la estabilidad frente a Wi‑Fi 6/6E, aprovechando de forma simultánea las bandas de 2,4, 5 y 6 GHz y desbloqueando tecnologías nuevas como MLO (Multi‑Link Operation), canales de hasta 320 MHz y modulación 4096‑QAM. En cifras teóricas, el techo sube hasta 46 Gbit/s por punto de acceso, prácticamente cinco veces lo que marcaba el máximo de Wi‑Fi 6/6E. En condiciones reales, el salto también es notable: más caudal en cada dispositivo, menos colas en redes saturadas y tiempos de respuesta cercanos a lo que notas con un cable Ethernet. Fecha y certificación: la llegada de Wi‑Fi 7 Wi‑Fi 7 es oficial desde el 9 de enero de 2024. La Wi‑Fi Alliance anunció la certificación en el CES de Las Vegas, con 18 dispositivos inaugurales de marcas como TP‑Link, MediaTek o Amazon. Desde entonces, han ido apareciendo routers y puntos de acceso certificados, y la adopción irá a más durante 2024‑2025 según se renueven gamas de producto. En demostraciones industriales, proveedores como MediaTek ya enseñaron que se puede alcanzar el máximo definido por el estándar, lo que alimenta la idea de que el nuevo Wi‑Fi puede ser, para muchos usos, el sustituto práctico del cable. De hecho, el caudal de referencia que maneja la industria para comparar es USB4 (40 Gbit/s), y Wi‑Fi 7 está diseñado para jugar en esa liga. Datos clave y comparación con generaciones anteriores Para ubicarnos rápido, conviene ver los grandes titulares técnicos y cómo se comparan con los Wi‑Fi anteriores. Así quedan las piezas más importantes: Velocidad máxima teórica: Wi‑Fi 4 (1,2 Gbit/s) → Wi‑Fi 5 (3,5 Gbit/s) → Wi‑Fi 6/6E (9,6 Gbit/s) → Wi‑Fi 7 (hasta 46 Gbit/s). Bandas: 2,4 GHz (cobertura) + 5 GHz (equilibrio) + 6 GHz (capacidad y limpieza de espectro) en Wi‑Fi 7. Ancho de canal: hasta 320 MHz en Wi‑Fi 7 (el doble que los 160 MHz de Wi‑Fi 6/6E). Modulación: de 1024‑QAM (Wi‑Fi 6) a 4096‑QAM en Wi‑Fi 7 (un 20% más de bits por símbolo). MIMO: salto de 8×8 a 16×16 flujos espaciales, con más ancho de banda simultáneo para todos. Canales disponibles: 2,4 GHz (11 canales de 20 MHz), 5 GHz (hasta 25 canales, 20‑160 MHz), 6 GHz (hasta 60 canales, 20‑320 MHz; en Europa ver apartado regulatorio). Este cóctel de mejoras permite meter más datos por el aire, gestionar mejor las colisiones, servir a más clientes a la vez y bajar claramente la latencia. Esto, en casa, se traduce en menos buffering, juegos más finos y videollamadas sin tartamudeos incluso con redes muy pobladas. Novedades técnicas que marcan la diferencia Wi‑Fi 7 no solo aumenta “los números”; también cambia cómo funciona la red por dentro para ser más ágil y estable cuando las cosas se ponen difíciles. MLO (Multi‑Link Operation): la gran estrella. Permite que un dispositivo use varios enlaces (canales/bandas) a la vez para enviar/recibir. Así, si un canal se satura o sufre interferencias, el tráfico salta por otro, reduciendo latencia y cortes. Canales de 320 MHz: duplican el ancho máximo previo y abren la puerta a velocidades multigigabit sostenidas en clientes compatibles. 4096‑QAM: empaqueta más bits por símbolo; combinado con buenas condiciones de señal, mejora el caudal entre un 20% y un 25% frente a 1024‑QAM. Multi‑RU: con Wi‑Fi 6, a cada cliente se le asignaba una única unidad de recurso (RU) por transmisión. Con Wi‑Fi 7 se pueden agrupar múltiples RU para un mismo usuario y aprovechar mejor el espectro. 512 Compressed Block‑Ack: reduce sobrecarga de confirmaciones en tramas grandes, aumentando la eficiencia. Preamble Puncturing: “punza” partes del canal interferidas para seguir usando el resto del ancho disponible en lugar de renunciar al canal completo. UL OFDMA mejorado (acceso de enlace ascendente activado): perfecciona lo introducido en Wi‑Fi 6 para flujos sensibles a la latencia y requisitos de QoS. 16×16 MU‑MIMO: duplica la capacidad espacial para atender a más clientes a la vez con streams dedicados. TWT (Target Wake Time) optimizado: más tiempo durmiendo, menos tiempo escuchando, lo que ayuda a la batería de móviles, wearables y dispositivos IoT. EPCS (Emergency Preparation Communication Service): mecanismo para priorizar comunicaciones de emergencia manteniendo la calidad del servicio en redes Wi‑Fi. El resultado práctico: menos jitter y colas cuando hay tráfico mixto (vídeo, juegos, copias en la nube, domótica), mejor aprovechamiento de la banda de 6 GHz y respuestas más inmediatas en todo lo que necesita inmediatez. Bandas y regulación de 6 GHz: Europa vs EE. UU. La banda de 6 GHz es la joya de la corona: limpia, amplia y perfecta para canales de 320 MHz. Pero su uso varía por regiones por motivos regulatorios. En Estados Unidos, la FCC abrió los 1200 MHz (5925‑7125 MHz), permitiendo dispositivos LPI (Low Power Indoor), SP (Standard Power) y VLP (Very Low Power). Para exteriores con potencia estándar se exige coordinar la frecuencia y potencia mediante un servicio AFC (Automatic Frequency Coordination) que evita interferencias con satélites, radioenlaces o estaciones meteorológicas. En la Unión Europea la apertura es más conservadora: solo se liberó la parte baja (5945‑6425 MHz), unos 500 MHz. Además, por ahora solo se