Si acabas de aterrizar en el ecosistema de Apple, es normal que te sientas un poco perdido con algunas funciones básicas. El modo de reposo es una de esas herramientas que, aunque parecen sencillas, tienen su aquel y permiten ahorrar energía sin necesidad de apagar el ordenador por completo, haciendo que volver al trabajo sea cuestión de segundos. Sin embargo, no todo es color de rosa, ya que a veces el Mac puede resultar demasiado sensible. Hay usuarios que se vuelven locos porque el movimiento mínimo del ratón despierta la máquina al instante, obligándoles a apagarla manualmente para evitar que se active sola, lo cual es un engorro especialmente en modelos como el Mac Mini donde el botón de encendido no es el más accesible del mundo. ¿Qué es exactamente el modo de reposo? Imagina que el Mac entra en un estado de «siesta profunda». Cuando dejas de tocar el teclado o el ratón, la pantalla se apaga y los componentes internos, como los ventiladores o el disco duro, dejan de girar o bajan su intensidad. No es un apagado total, sino que el sistema consume una fracción mínima de electricidad para mantenerse listo y arrancar mucho más rápido que si tuvieras que hacer un inicio en frío. Cómo ajustar la configuración de suspensión Dependiendo de la versión de macOS que tengas, los nombres de los menús pueden variar un poco, pero la esencia es la misma. Para los sistemas más modernos como Monterey o Big Sur, debes dirigirte al menú Apple y entrar en Preferencias del Sistema, buscando luego el apartado de Batería. Para quienes usan Catalina o versiones anteriores, la ruta es similar pero el icono es una bombilla llamada Ahorro de Energía. Una vez dentro, tienes varias opciones interesantes para dejar el equipo a tu gusto: Control deslizante de pantalla: Puedes decidir cuánto tiempo pasa antes de que el monitor se oscurezca o incluso marcar la opción «Nunca» si no quieres que el Mac se duerma jamás. Gestión de discos duros: Existe una función para poner los discos en reposo cuando no se están usando, lo que evita el desgaste mecánico de la aguja del disco y alarga su vida útil. Acceso a la red: Puedes configurar que el Mac se despierte automáticamente si alguien intenta acceder a tus archivos compartidos a través de la red. Siestas de energía: Esta opción permite que el ordenador realice tareas en segundo plano, como revisar el correo electrónico, mientras técnicamente sigue estando suspendido. Trucos para evitar que el Mac se suspenda Hay situaciones, como cuando estás bajando un archivo pesadísimo o viendo una peli larguísima, en las que no quieres que la máquina se te apague. Aparte de cambiar los ajustes de batería, existe un truco muy pro usando la aplicación Terminal. Solo tienes que abrirla desde Utilidades y escribir la palabra caffeinate seguida de Enter. Este comando actúa como una taza de café para tu Mac: mientras la ventana de la Terminal esté abierta, el sistema no entrará en modo reposo. En el momento que cierres la ventana o detengas el proceso, el ordenador volverá a seguir las reglas que hayas configurado en el panel de control. Programación y problemas comunes Si eres de los que prefiere tener todo automatizado, puedes ir a la sección de Horario dentro de Batería o Ahorro de Energía. Allí puedes programar los días y horas exactas en las que quieres que tu Mac se encienda, se active o entre en reposo automáticamente. Si notas que tu ordenador se despierta sin motivo, lo más probable es que sea por las notificaciones del sistema. Para solucionar esto, puedes activar el modo «No molestar» desde el Centro de Control. Asimismo, si tienes un portátil, recuerda que por defecto el Mac se suspende al cerrar la tapa, aunque puedes cambiar esto marcando la casilla de evitar el reposo automático cuando la pantalla esté apagada. Cuidado con no apagarlo nunca Aunque el modo de reposo es muy cómodo, no es recomendable vivir en él permanentemente. Apagar el equipo de vez en cuando es vital para instalar actualizaciones de software y limpiar la memoria RAM, evitando que el rendimiento decaiga. Además, si usas un MacBook, mantenerlo siempre en reposo puede generar un estrés innecesario en la batería, reduciendo su capacidad a largo plazo. Dominar estas opciones te permite equilibrar la comodidad de un acceso instantáneo con la salud de tu hardware, ajustando desde la sensibilidad del ratón hasta la programación horaria para que el equipo trabaje exactamente como tú necesitas.