El MacBook con Face ID se acerca: así encaja el nuevo sistema ultrafino de Apple
La idea de un MacBook con Face ID lleva años rondando entre los usuarios de Apple, pero hasta ahora siempre se había quedado en simples conjeturas. Mientras el iPhone y el iPad disfrutan desde hace tiempo del reconocimiento facial en 3D, los ordenadores de la marca continúan dependiendo de Touch ID y de la clásica contraseña. En los últimos días han aparecido nuevas filtraciones que vuelven a encender la mecha: Apple estaría desarrollando un sistema Face ID ultradelgado pensado inicialmente para el iPhone Air de segunda generación, pero que encajaría como anillo al dedo en la delgada tapa de los MacBook. Aunque no hay confirmación oficial, las pistas apuntan a que el salto al Mac podría estar más cerca de lo que parecía. Por qué el MacBook sigue sin Face ID a pesar de los años Face ID debutó en 2017 junto al iPhone X y, desde entonces, se ha consolidado como uno de los sistemas biométricos más fiables del mercado. También dio el salto a varios modelos de iPad, donde se integra sin demasiadas complicaciones. Sin embargo, los ordenadores Mac continúan anclados a Touch ID y a la autenticación tradicional, algo que muchos usuarios en Europa y España miran con cierta extrañeza, sobre todo viendo que los portátiles ya incorporan notch en pantalla. Durante años, la explicación más repetida ha sido puramente técnica: la tapa de los MacBook ofrece muy poco espacio interno. A diferencia del iPhone, el grosor del panel y el marco superior es mínimo, lo que complica encontrar hueco para todos los sensores necesarios de Face ID (cámara infrarroja, proyector de puntos, iluminador, etc.) sin engordar el dispositivo. Esta limitación de espacio habría sido uno de los grandes frenos para que Apple no diera el paso. La compañía ha priorizado un diseño muy delgado y ligero en sus portátiles, y cualquier módulo adicional supone un reto de ingeniería y de costes. Meter toda la tecnología de Face ID sin sacrificar el perfil estilizado del MacBook no es precisamente sencillo. A esto se suma que Touch ID, integrado en el teclado de muchos MacBook y en algunos teclados externos, sigue siendo un sistema cómodo y rápido. Para Apple, justificar un aumento de complejidad y de precio solo por cambiar de método de autenticación no es una decisión menor, especialmente en un mercado tan sensible al coste como el de los portátiles. Además, funciones como la sincronización segura con apps ya contemplan opciones como Touch ID o Face ID para el acceso en ciertos flujos. El papel del iPhone Air 2 y el nuevo Face ID ultrafino El giro de guion llega con el desarrollo del iPhone Air de segunda generación. Diversas filtraciones, especialmente las del conocido leaker Instant Digital en la red social china Weibo, apuntan a que este modelo incorporaría una cámara trasera dual con una segunda lente ultra gran angular colocada en posición horizontal, lo que obligaría a un rediseño profundo del interior del dispositivo. Para poder encajar ese módulo de doble cámara en un chasis tan delgado, Apple estaría trabajando en un componente de Face ID mucho más fino de lo habitual. La idea sería personalizar parte del sistema de reconocimiento facial, reduciendo su grosor al mínimo para liberar espacio interno y mantener intacto el perfil ultraligero del iPhone Air 2. En la práctica, este desarrollo supone un paso importante: si Apple consigue un Face ID ultrafino completamente funcional para un iPhone tan delgado, abre la puerta a reutilizar ese mismo componente en otros dispositivos con problemas similares de espacio, y ahí es donde entran en juego los MacBook. Las informaciones coinciden en que este nuevo Face ID más delgado conservaría las ventajas de la versión actual: reconocimiento en 3D del rostro, alta seguridad frente a intentos de suplantación y rapidez al desbloquear. La diferencia estaría en cómo se organizan y miniaturizan sus piezas internas para ocupar menos espacio en altura. Desde el punto de vista de producto, tiene sentido que Apple amortice el esfuerzo de diseñar un módulo de este tipo. Igual que ha pasado con otros componentes, como los chips de la serie M o determinadas pantallas, la compañía suele extender sus innovaciones a varias gamas de dispositivos una vez que la tecnología está madura. Rumores sobre los primeros MacBook con Face ID A partir de este desarrollo para el iPhone Air 2, diferentes voces del entorno de Apple han empezado a trazar el siguiente paso lógico: llevar el nuevo Face ID ultrafino a los Mac. Instant Digital, uno de los filtradores con mejor historial en noticias de la compañía, ha dejado caer que este componente encajaría especialmente bien en futuros MacBook, incluidos modelos Pro y Air. Las especulaciones hablan de varias generaciones por delante. Por un lado, se mencionan MacBook Pro con procesadores de la familia M5 o M6 como candidatos naturales para estrenar esta tecnología, aprovechando ciclos de renovación en los que Apple ya planearía cambios de diseño importantes, como la pantalla con Isla Dinámica o incluso la llegada de panel táctil en algunos modelos. En ese contexto, la introducción de Face ID tendría bastante lógica: en lugar de limitarse a una simple actualización de procesador, Apple podría vender un paquete de novedades más amplio, donde el reconocimiento facial sería una de las mejoras visibles para el usuario, junto con nuevos chips y posibles cambios en la pantalla. Otros informes apuntan también a que el iMac podría beneficiarse de este sistema en un segundo momento. En un sobremesa, el problema de espacio es menor, ya que el marco superior de la pantalla ofrece más margen para alojar sensores adicionales. Si el componente ya está optimizado gracias al iPhone Air 2, su implementación en un iMac sería incluso más directa. Pese a todo, conviene mantener cierta cautela: incluso las fuentes más fiables insisten en que, por ahora, no deja de ser un plan en desarrollo y no un producto confirmado. Apple suele probar muchas ideas internamente que luego nunca llegan al mercado, ya sea por costes, por prioridades estratégicas o
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