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28 enero, 2026

El MacBook con Face ID se acerca: así encaja el nuevo sistema ultrafino de Apple

La idea de un MacBook con Face ID lleva años rondando entre los usuarios de Apple, pero hasta ahora siempre se había quedado en simples conjeturas. Mientras el iPhone y el iPad disfrutan desde hace tiempo del reconocimiento facial en 3D, los ordenadores de la marca continúan dependiendo de Touch ID y de la clásica contraseña. En los últimos días han aparecido nuevas filtraciones que vuelven a encender la mecha: Apple estaría desarrollando un sistema Face ID ultradelgado pensado inicialmente para el iPhone Air de segunda generación, pero que encajaría como anillo al dedo en la delgada tapa de los MacBook. Aunque no hay confirmación oficial, las pistas apuntan a que el salto al Mac podría estar más cerca de lo que parecía. Por qué el MacBook sigue sin Face ID a pesar de los años Face ID debutó en 2017 junto al iPhone X y, desde entonces, se ha consolidado como uno de los sistemas biométricos más fiables del mercado. También dio el salto a varios modelos de iPad, donde se integra sin demasiadas complicaciones. Sin embargo, los ordenadores Mac continúan anclados a Touch ID y a la autenticación tradicional, algo que muchos usuarios en Europa y España miran con cierta extrañeza, sobre todo viendo que los portátiles ya incorporan notch en pantalla. Durante años, la explicación más repetida ha sido puramente técnica: la tapa de los MacBook ofrece muy poco espacio interno. A diferencia del iPhone, el grosor del panel y el marco superior es mínimo, lo que complica encontrar hueco para todos los sensores necesarios de Face ID (cámara infrarroja, proyector de puntos, iluminador, etc.) sin engordar el dispositivo. Esta limitación de espacio habría sido uno de los grandes frenos para que Apple no diera el paso. La compañía ha priorizado un diseño muy delgado y ligero en sus portátiles, y cualquier módulo adicional supone un reto de ingeniería y de costes. Meter toda la tecnología de Face ID sin sacrificar el perfil estilizado del MacBook no es precisamente sencillo. A esto se suma que Touch ID, integrado en el teclado de muchos MacBook y en algunos teclados externos, sigue siendo un sistema cómodo y rápido. Para Apple, justificar un aumento de complejidad y de precio solo por cambiar de método de autenticación no es una decisión menor, especialmente en un mercado tan sensible al coste como el de los portátiles. Además, funciones como la sincronización segura con apps ya contemplan opciones como Touch ID o Face ID para el acceso en ciertos flujos. El papel del iPhone Air 2 y el nuevo Face ID ultrafino El giro de guion llega con el desarrollo del iPhone Air de segunda generación. Diversas filtraciones, especialmente las del conocido leaker Instant Digital en la red social china Weibo, apuntan a que este modelo incorporaría una cámara trasera dual con una segunda lente ultra gran angular colocada en posición horizontal, lo que obligaría a un rediseño profundo del interior del dispositivo. Para poder encajar ese módulo de doble cámara en un chasis tan delgado, Apple estaría trabajando en un componente de Face ID mucho más fino de lo habitual. La idea sería personalizar parte del sistema de reconocimiento facial, reduciendo su grosor al mínimo para liberar espacio interno y mantener intacto el perfil ultraligero del iPhone Air 2. En la práctica, este desarrollo supone un paso importante: si Apple consigue un Face ID ultrafino completamente funcional para un iPhone tan delgado, abre la puerta a reutilizar ese mismo componente en otros dispositivos con problemas similares de espacio, y ahí es donde entran en juego los MacBook. Las informaciones coinciden en que este nuevo Face ID más delgado conservaría las ventajas de la versión actual: reconocimiento en 3D del rostro, alta seguridad frente a intentos de suplantación y rapidez al desbloquear. La diferencia estaría en cómo se organizan y miniaturizan sus piezas internas para ocupar menos espacio en altura. Desde el punto de vista de producto, tiene sentido que Apple amortice el esfuerzo de diseñar un módulo de este tipo. Igual que ha pasado con otros componentes, como los chips de la serie M o determinadas pantallas, la compañía suele extender sus innovaciones a varias gamas de dispositivos una vez que la tecnología está madura. Rumores sobre los primeros MacBook con Face ID A partir de este desarrollo para el iPhone Air 2, diferentes voces del entorno de Apple han empezado a trazar el siguiente paso lógico: llevar el nuevo Face ID ultrafino a los Mac. Instant Digital, uno de los filtradores con mejor historial en noticias de la compañía, ha dejado caer que este componente encajaría especialmente bien en futuros MacBook, incluidos modelos Pro y Air. Las especulaciones hablan de varias generaciones por delante. Por un lado, se mencionan MacBook Pro con procesadores de la familia M5 o M6 como candidatos naturales para estrenar esta tecnología, aprovechando ciclos de renovación en los que Apple ya planearía cambios de diseño importantes, como la pantalla con Isla Dinámica o incluso la llegada de panel táctil en algunos modelos. En ese contexto, la introducción de Face ID tendría bastante lógica: en lugar de limitarse a una simple actualización de procesador, Apple podría vender un paquete de novedades más amplio, donde el reconocimiento facial sería una de las mejoras visibles para el usuario, junto con nuevos chips y posibles cambios en la pantalla. Otros informes apuntan también a que el iMac podría beneficiarse de este sistema en un segundo momento. En un sobremesa, el problema de espacio es menor, ya que el marco superior de la pantalla ofrece más margen para alojar sensores adicionales. Si el componente ya está optimizado gracias al iPhone Air 2, su implementación en un iMac sería incluso más directa. Pese a todo, conviene mantener cierta cautela: incluso las fuentes más fiables insisten en que, por ahora, no deja de ser un plan en desarrollo y no un producto confirmado. Apple suele probar muchas ideas internamente que luego nunca llegan al mercado, ya sea por costes, por prioridades estratégicas o

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La nueva actualización de Android promete que tu teléfono sea más difícil de robar

Robar un teléfono ya no es solo “quedarse con el aparato”: para muchos ladrones es el primer paso de un fraude rápido, con acceso a cuentas, apps bancarias y contraseñas antes de que el dueño alcance a reaccionar. Por eso, el cambio más importante no es que Android se ponga más “paranoico”, sino que reduzca la ventana de oportunidad. Te puede interesar: [Los indestructibles teléfonos Nokia de hace 25 años están volviendo, pero no por el motivo que crees] La nueva tanda de funciones de seguridad apunta justo ahí: cerrar puertas antes, durante y después del intento, con bloqueos que aparecen cuando el contexto se vuelve sospechoso. Un escudo en varias capas: antes, durante y después del robo Google presentó estas mejoras como una actualización de su paquete de Theft Protection, pensado para proteger datos y cuentas en escenarios reales: robo al paso, intentos de adivinar el PIN y ataques posteriores desde apps sensibles. Aunque varias funciones ya existían, ahora se afinan y se amplían, con mayor control desde Ajustes y más cobertura en apps. Identity Check ampliado: “biometría obligatoria” fuera de lugares confiables La estrella del paquete es la expansión de Identity Check: si el teléfono no está en un “lugar confiable”, ciertas acciones pasan a exigir huella o rostro, incluso aunque el ladrón intente caer en el plan B de “PIN y listo”. Lo relevante es el alcance: la protección se extendió para cubrir apps y funciones que usan el Android Biometric Prompt, lo que incluye, por ejemplo, gestores de contraseñas y aplicaciones bancarias que dependan de ese sistema estándar. En español: si el móvil está lejos de su zona segura, la biometría deja de ser un adorno y se vuelve un portero. Failed Authentication Lock: si alguien insiste demasiado, el teléfono se cierra Otra mejora práctica es Failed Authentication Lock, que bloquea el dispositivo tras repetidos intentos fallidos de autenticación dentro de apps y ajustes. La función existía desde Android 15, pero ahora gana algo clave para el usuario: un interruptor dedicado para activarla o desactivarla con facilidad. Además, el bloqueo se vuelve más inteligente: el sistema puede aumentar el tiempo de espera tras varios intentos incorrectos para dificultar que un ladrón “pruebe suerte” con combinaciones. La idea no es castigar al dueño, sino encarecer el ataque por fuerza bruta. Remote Lock más robusto: bloquear desde el navegador, pero con reto opcional El bloqueo remoto ya permitía cerrar el teléfono desde un navegador entrando a android.com/lock. Ahora suma un desafío de seguridad opcional (una pregunta o “challenge”) para que solo el propietario real pueda iniciar el bloqueo. Esto parece detalle, pero en seguridad los detalles importan: un bloqueo remoto más protegido reduce riesgos de abuso (por ejemplo, que alguien intente bloquear dispositivos ajenos con datos filtrados). No todo es “después”: IA y bloqueos rápidos durante el robo Junto a estas funciones, Google sigue empujando protecciones diseñadas para el momento del “tirón”: Theft Detection Lock, que usa IA en el dispositivo para detectar patrones típicos de robo al paso y bloquear la pantalla rápidamente. Y también aparece Offline Device Lock, pensado para casos en los que el ladrón corta conectividad para ganar tiempo. En conjunto, el mensaje es claro: menos tiempo para reaccionar, más barreras automáticas. Por qué es un cambio importante: Brasil como pista del enfoque “proactivo” Google señaló que en lugares con alta incidencia de robo, como Brasil, algunas de estas protecciones se activan por defecto para que el usuario tenga una base de seguridad desde el primer día. Eso marca un cambio de tono: no se trata solo de “si quieres, actívalo”, sino de asumir que el riesgo existe y responder de forma más preventiva. Qué puede hacer el usuario hoy Estas funciones se están desplegando principalmente para Android 16 y posteriores (con matices según modelo y fabricante), así que lo más útil es revisar el menú de seguridad cuando lleguen. En algunos Pixel, por ejemplo, el interruptor de Failed Authentication Lock aparece en: Ajustes > Seguridad y privacidad > Desbloqueo del dispositivo > Protección antirrobo. Google también detalla rutas de activación dentro del apartado de Theft protection en Android Help. Te puede interesar: [Se filtraron dos de los cambios más grandes que tendrá Siri en iOS 26 e iOS 27] Y como regla general: si el teléfono permite activar Identity Check, Theft Detection Lock, Offline Device Lock y Failed Authentication Lock, conviene evaluarlas y dejarlas encendidas, especialmente si se usan apps bancarias o gestores de contraseñas a diario.

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¿Cómo fue que Steve Jobs vaticinó sobre la importancia del iPhone en la historia en la revista Playboy?

Si alguien quisiera inventar el lugar menos obvio para encontrar una predicción temprana del iPhone, probablemente escogería una entrevista larga, pausada y filosófica en una revista como Playboy. Sin embargo, eso fue exactamente lo que ocurrió. Te puede interesar: [OpenAI está preparando un dispositivo de inteligencia artificial: ¿De qué se trata?] A mediados de los 80, con el Macintosh recién lanzado y Apple viviendo tensiones internas, Jobs se sentó a hablar con el periodista David Sheff y terminó describiendo un futuro donde la computación personal sería, sobre todo, una herramienta de comunicación masiva. No dijo “iPhone”, claro. Pero sí sembró el tipo de idea que, décadas después, se volvería cotidiana. La entrevista que nadie vio venir La conversación, realizada por David Sheff, se ha mantenido accesible en archivos y recopilaciones que conservan el texto completo. El contexto es clave: era 1985, el Macintosh acababa de aterrizar, y Jobs —ya con fama de visionario y de carácter volcánico— estaba en un momento donde se mezclaban éxito, presión y conflicto corporativo. La sorpresa no es solo el medio; es el tono. Lejos del “pitch” de lanzamiento, Jobs se permite reflexionar sobre creatividad, cultura empresarial y cómo la tecnología cambia la manera en que las personas piensan. “El primer teléfono de nuestra industria” Entre las frases que hoy suenan casi proféticas, hay una que destaca por su audacia: Jobs comparó al Macintosh con un teléfono. En su metáfora, la gracia no era “procesar datos”, sino permitir que la gente se comunicara de forma más rica. En el texto aparece su idea de que el Macintosh era “el primer ‘teléfono’” de la industria. Y remata con otra imagen igual de potente: que el Macintosh dejaba “cantar”, no solo “hablar”, porque sumaba tipografías, dibujos e imágenes a la comunicación. Dicho en simple: Jobs ya estaba defendiendo que el computador personal debía ser un medio expresivo y no una planilla glorificada. Esa visión, puesta en el carril correcto, termina pareciéndose mucho a lo que luego serían los smartphones. La obsesión con las redes: el hogar conectado como destino La otra pista grande de la entrevista es su insistencia en que el motivo más convincente para tener un computador en casa sería conectarlo a una red de comunicaciones. Esa frase se ha citado muchas veces porque, para 1985, internet era todavía un asunto minoritario fuera de círculos especializados. Jobs hablaba de computadores conectados como si estuviera describiendo la vida diaria actual: compartir información, comunicarse, acceder a servicios, organizarse. No es un “spoiler” literal del iPhone, pero sí una intuición muy clara: la computación sería ubicua cuando estuviera conectada. Educación, herramientas y la idea de que la tecnología moldea el pensamiento La entrevista no se queda en hardware. Jobs también se mete con un tema que le obsesionaba: cómo las herramientas cambian a las personas. En distintas partes del texto, reflexiona sobre educación y sobre el pensamiento como una habilidad aprendida, no un atributo automático. Lo interesante es cómo conecta eso con los computadores: para él, no eran solo máquinas útiles; eran instrumentos que podían elevar (o moldear) la calidad del pensamiento, especialmente cuando llegaban a manos de jóvenes. En otras palabras, lo que hoy se discute con pantallas, atención y hábitos digitales, él ya lo olfateaba como fenómeno cultural… con 40 años de anticipación. La verdadera “predicción” del iPhone no es un dispositivo: es un propósito Visto desde 2026, el detalle fascinante no es intentar forzar un “Jobs predijo el iPhone” como si hubiese dibujado un plano secreto en 1985. Lo valioso es que ya estaba construyendo el argumento base: que el computador debía ser personal y accesible, que el uso central sería comunicarse, que la conexión en red convertiría la tecnología en un electrodoméstico cotidiano, y que el diseño debía permitir expresarse sin fricción. Te puede interesar: [Se filtraron dos de los cambios más grandes que tendrá Siri en iOS 26 e iOS 27] Ese combo es, básicamente, el manifiesto que luego hizo del smartphone el centro de la vida digital. Y sí, hay un toque irónico delicioso: una de las conversaciones más profundas sobre el futuro “conectado” de Apple ocurrió en el lugar menos asociado a futurismo tecnológico.

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